martes, 29 de junio de 2010

El Din es facilidad




"Verdaderamente el Din es facilidad. No puede haber nadie que lo haga todo perfecto.
Pues, si hace algo de forma completa, habrá otra cosa que la haga de forma incompleta.
Haced las acciones correctas sin exagerar. Haced el bien y contentaos unos a otros.
Y pedid la ayuda con vuestra oración al amanecer, al atardecer y en la última parte de la noche.“

Lo relató Al Bujari

domingo, 27 de junio de 2010

¡Oh hijo de Adán!





“¡Oh hijo de Adán! Cuando tu madre te dio a luz tú llorabas, mientras quienes estaban a tu alrededor reían de felicidad. Trabaja pues para el día en que morirás, que seas tú el que entonces ría de felicidad, mientras los demas lloran por ti”.

sábado, 26 de junio de 2010

Y recuerda a tu Señor

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“Y recuerda a tu Señor en ti mismo, humilde, con temor de Él y sin subir la voz, al comenzar y al terminar el día. Y no seas de los negligentes”.

Coran 7,205

Se transmitió de Abu Huraira y de Abu Saíd Al Judrí, Allah esté complacido con él, que dijo el Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz:

"¡A aquellos que se sienten con el propósito de recordar a Allah, los ángeles les rodearán, la misericordia les cubrirá y descenderá sobre sus corazones la paz y el sosiego. Y Allah los mencionará entre los ángeles que están con Él!"

Lo relató Muslim.

jueves, 24 de junio de 2010

Buenas palabras




Algunas personas, incluso aunque su conciencia les dicte que deben perdonar a alguien que les ha causado algún mal o hablar con amabilidad a quien se ha dirigido a ellos en un tono poco amable, prefieren no hacerlo y responder al insulto con uno mayor.

Según esta forma de pensar tan equivocada, ostentar un tono de irritación, ridiculizar a otra persona con palabras arrogantes e insultos y responder con insolencia y falta de respeto es un signo de superioridad.

Ni qué decir tiene que estas ideas son del todo contrarias al Corán.

En él, Dios nos pone los siguientes ejemplos de la bendición que supone hablar con amabilidad y cómo resulta siempre beneficioso para los seres humanos:


¿No ves cómo Allah swt propone la parábola de una palabra buena? [Es] como un árbol bueno, firmemente enraizado, [que extiende] sus ramas hacia el cielo, y que da sus frutos en cada estación con la venia de su Sustentador. Y [así es como] Allah swt propone parábolas a los hombres, para que reflexionen [sobre la verdad]. Y la parábola de una palabra mala es un árbol malo, arrancado [de sus raíces] sobre el suelo, totalmente incapaz de resistir. [Así,] Allah swt da firmeza a quienes han llegado a creer por medio de la palabra de firmeza inquebrantable en esta vida y en la Otra; pero deja que se extravíen los malhechores: pues Allah swt hace lo que quiere.

(Sura Abraham 14: 24-27)


Como podemos inferir de esta aleya, una persona que utiliza palabras edificantes y vive según ellas, hallará una gran belleza y dones incomparables en este mundo y en el que está por llegar. Por otro lado, una persona que usa palabras poco adecuadas y vive según las mismas, camina sobre una oscura carretera que le conducirá al Infierno.

Un creyente se dirige con palabras correctas y sabias a todo el que se encuentra en el transcurso del día. Dondequiera que esté, habla de la religión de Allah swt, da consejos que provienen del Corán, pronuncia palabras que recuerdan a Dios y el buen carácter del Mensajero de Allah , la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y habla a los demás con respeto.

Para animar a sus amigos, elogia sus buenas cualidades que son las que nos enseña el Corán y la Sunna y conversa de modo que ayude a los demás a pasar el día de forma más alegre y animada.


Podemos comparar este comportamiento que muestran los creyentes con el buen árbol frutal de la aleya anterior.

Sin embargo, algunos prefieren no destacar las buenas cualidades de otros, sino humillarles exponiendo sus errores y defectos. Como ya hemos señalado, en las aleyas del sura Abraham, nuestro Señor nos previene sobre este modo de actuar y compara el lenguaje utilizado con un árbol malo que no da fruto.


Así como una mala palabra destruye una buena relación, también enfría el entusiasmo de la otra parte y es causa de pena y remordimiento.

Por otro lado, cuando un creyente habla con alguien dándole un consejo sobre cómo remediar sus defectos o señalando sus errores, tendrá cuidado en elegir las mejores palabras.

Al hacerlo así, cumplirá el siguiente mandato de Allah swt:


Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres – pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre!

(Sura El viaje nocturno 17: 53)


Tal y como dice Allah swt en esta aleya, el demonio intenta que no nos digamos cosas buenas unos a otros y, de este modo, hacer que nos enemistemos.

Cuando se dice algo negativo, el demonio intenta, inmediatamente, introducir sospechas para entrometerse y enemistar a las dos partes.


Una persona que se siente incómoda porque se han dirigido a ella de modo desagradable se verá influenciada por las insinuaciones que el diablo le hace y responderá a la otra del mismo modo. Esto dañará o incluso destruirá su amistad. Sin embargo, una palabra positiva evitará el peligro de que Shaytan nos induzca a error.


Por este motivo, los creyentes intentan hablarse del modo más positivo posible para que el demonio no tenga ni la ocasión ni la oportunidad de interferir entre ellos. Tal actitud será el modo de estrechar sus lazos de amistad.


Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ha ordenado que los creyentes mantengan siempre una conducta elevada y que hablen elogiando a los demás.


"No os envidiéis, no os odiéis, no os deis la espalda y no os vendáis barato unos a otros, sino sed, oh siervos de Dios, hermanos." (Muslim)


"Saludar a una persona es un acto de caridad. Actuar justamente es caridad. Una Buena palabra es caridad." (Bukhari y Muslim)


"No hay nada que pese más en la balanza que el buen carácter." (Imam Ahmad y Abu Dawud)


miércoles, 23 de junio de 2010

¡Hijo de Adán!

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“¡Hijo de Adán! No eres más que un número de días, y con cada día que pasa una parte de tí se ha ido”.

[Imam Al-Hasan Al-Basri]

lunes, 21 de junio de 2010

Pedir perdón

¿Quién de entre nosotros no peca?
¿Y quién de entre nosotros cumple con todo lo que nos pide el Islam?
Es un hecho innegable que todos nosotros tenemos defectos. Lo que nos distingue a unos de otros, lo que nos eleva a unos por encima de otros, es que los que de entre nosotros triunfan son aquellos que se arrepienten de sus pecados y piden perdón a Allah.


[ Del libro: Historias de Arrepentimiento ]

jueves, 17 de junio de 2010

Despertarse por la mañana





Desde el momento en que un creyente se despierta por la mañana sabe que hay (como Dios lo denomina en el Corán) un “mensaje” en cada experiencia que tiene a lo largo del día.

"Verdaderamente, en la creación de los cielos y de la tierra, y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, mensajes para todos los dotados de perspicacia".

(Sura La casa de Imrán 3: 190)


Para aquellos que tienen fe y viven de acuerdo con las enseñanzas del Corán, cada nuevo día está lleno de pruebas de la existencia de Dios y de hechos que conducen a la fe. Por ejemplo, el abrir los ojos y comenzar el día es una de las bendiciones de Dios hacia la humanidad y uno de dichos hechos que conducen a la fe y sobre los que se debe reflexionar. Permanecemos inconscientes durante la noche y todo lo que podemos recordar de las largas horas de sueño son unos recuerdos borrosos que duran de 3 a 5 segundos. Durante ese tiempo, no se tiene conexión con este mundo. El cuerpo y el espíritu se separan y este tiempo, durante el que pensamos que estamos dormidos, en realidad es un tipo de muerte. Dios revela en el Corán que se lleva a los humanos mientras duermen.


[Únicamente] Dios [tiene este poder- Él] es quien hace morir a todos los seres humanos en el momento de su muerte [corporal], y [hace que estén como muertos], mientras duermen, a aquellos que aún no han muerto: así retiene Él a aquellos para los que ha decretado la muerte, y remite a los otros hasta un plazo fijado [por él].

(Sura Las multitudes 39: 42)


"Y Él es quien os hace estar [como] muertos por la noche y conoce lo que hacéis durante el día; y os devuelve a la vida cada día para que se cumpla un plazo fijado [por Él]".

(Sura El ganado 6: 60)


En esta aleya, Dios dice que nos lleva mientras dormimos, pero nos devuelve hasta que llegue la hora de nuestra muerte. Mientras duerme, una persona pierde en parte su conciencia del mundo exterior. Despertar de la “muerte” que es el sueño a la conciencia y al mismo estado en el que se estaba el día anterior y ser capaces de ver, oír y sentir perfectamente bien es un milagro que deberíamos tener en cuenta. Una persona que se va a la cama por la noche no puede estar segura de si estas bendiciones incomparables se le otorgarán de nuevo por la mañana. Y nunca podremos estar seguros de si nos enfrentaremos a algún tipo de desastre o de si nos despertaremos en buena forma.


Un creyente que comienza un nuevo día piensa en todo esto y le da gracias a Dios por protegerle con Su gran misericordia y amparo. Comienza el nuevo día como si fuese una oportunidad que Dios le concede para que gane Su favor y logre el Paraíso. Desde el momento en que abre los ojos cuando amanece por la mañana, dirige sus pensamientos hacia Dios y comienza el día con una sincera oración, la oración del alba (salat al-fayyr) en el Islam.

Durante el día, se conduce sabiendo que Dios le está observando y trata de obtener Su aprobación obedeciendo Sus mandatos y consejos. Estableció un estrecho vínculo con Él y empezó el día con la oración del alba. Así será poco probable que Le olvide durante el transcurso de la jornada, o que ignore Sus prohibiciones; se comportará sabiendo que Dios le está poniendo a prueba en este mundo.


Alguien que piensa en Dios sinceramente recibe ayuda para darse cuenta de que debe reflexionar con detenimiento sobre los dones que se le han concedido y que no otro sino Dios tiene ese poder.


En el Corán, nuestro Señor dice que las personas debemos meditar sobre este asunto:


Di: “¿Qué os parece? Si Dios os privara del oído y de la vista y sellara vuestros corazones – ¿qué deidad sino Dios podría devolvéroslos?”

(Sura El ganado 6: 46)


Indudablemente, es Dios Todopoderoso y Omnisciente quien hace del sueño un tiempo de descanso para los seres humanos y les restituye Sus dones por la mañana. Aquellos que lo saben, sienten la proximidad de Dios desde el momento en que comienzan el día y están contentos con dichos dones


24 Horas en la vida de un musulmán
Harun Yahya


miércoles, 16 de junio de 2010

Tres cosas





El musulmán debe siempre recordar tres cosas:


1. Fue creado para adorar a Allah Unico

2. Su objetivo es alcanzar el Paraíso

3. Su modo de vida es seguir el Corán y la Sunna con sinceridad y devoción

martes, 15 de junio de 2010

El musulmán y sus vecinos





El musulmán correcto, que sigue las enseñanzas de su religión es el mejor vecino, siempre es respetuoso, amable y considerado con ellos.


- El buen trato a los vecinos
El musulmán correcto es consciente de las numerosas enseñanzas islámicas concernientes a los vecinos, y del elevado rango que tienen en la escala de las relaciones interpersonales.
Alá ha ordenado tratar bien a los vecinos en el Sagrado Corán:
{Adorad a Alá y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, pobres, vecinos parientes y no parientes, el compañero, el viajero insolvente...} [4:36]
Los ‘vecinos parientes’ son aquellos con los que uno comparte algún lazo de parentesco o de religión; los ‘vecinos no parientes’ son aquellos con los que no hay ningún lazo excepto la vecindad; y el ‘compañero’ es el amigo, colega o compañero de viaje.
Todos los vecinos tienen derechos de vecindad sobre el musulmán, aunque no haya relación de parentesco ni religión. Este derecho del vecino sobre el musulmán es una demostración de la tolerancia y convivencia en la diversidad que promueve el Islam.
Son numerosísimas las enseñanzas del Profeta r que ordenan el buen trato a los vecinos, sin tener en cuenta el parentesco o factores religiosos, y confirman la importancia de la buena relación con los vecinos en el Islam. El Mensajero de Alá r dijo: "El Ángel Gabriel me insistió tanto sobre el buen trato con los vecinos que llegué a pensar que los incluiría como herederos". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim
Tanta es la importancia que da el Islam a comportarse correctamente con los vecinos que el Profeta r pensó que serían puestos al nivel de los parientes y por lo tanto tendrían derechos de sucesión similares.


El Profeta r mismo siguió las indicaciones del ángel Gabriel y estimuló a los musulmanes a que honren a los vecinos tratándolos con mucha deferencia. En su sermón durante la Peregrinación de despedida, en la que resumió las enseñanzas más importantes del Islam, no omitió mencionar a los vecinos y dio énfasis en sus derechos a tal magnitud que Abû Umâmah también llegó a pensar que el Profeta r los convertiría en herederos legales:
“Escuché decir al Profeta r cuando se sentó en su camella durante la Peregrinación de despedida: "Les ordeno tratar correctamente a los vecinos". E insistió tanto que pensé que les iba a dar derecho a recibir herencia”. Transmitido por At-Tabarâni con un Isnâd Yaiid
El buen trato a los vecinos y evitar dañarlos o incomodarlos es tan importante que el Profeta r lo describió como una de las señales de la verdadera fe en Alá y en el Día del Juicio:
"Quien crea en Alá y en el Día del Juicio que trate bien a su vecino; quien crea en Alá y en el Día del Juicio que honre a su huésped y sea generoso con él; quien crea en Alá y en el Día del Juicio que hable el bien o permanezca en silencio". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim
Según un Hadîz registrado por Al-Bujâri el Profeta r dijo: "Quien crea en Alá y en el Día del Juicio que no perjudique ni incomode a su vecino".


- El musulmán correcto es tolerante con sus vecinos
El musulmán que sigue las enseñanzas islámicas es tolerante con sus vecinos; es humilde, amable y cordial cuando se relaciona con ellos. Siempre trata de beneficiarlos y está atento a sus necesidades, ya que el Profeta r dijo:
"Ninguno de vosotros debería impedir a su vecino apoyar un madero en su pared". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim


- Desea para su vecino lo que desea para sí mismo
El musulmán guiado por su religión es bondadoso y considerado, e intenta siempre tener una comunicación fluida con su vecino. Es sensible con su vecino, comparte su alegría y se solidariza con su dolor. Es más, desea para su vecino lo que desea para sí mismo, siguiendo las instrucciones del Profeta r:
"Ninguno de vosotros completará su fe hasta desee para su hermano lo que desea para sí mismo". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim
Según un Hadîz registrado por Muslim, el Profeta r dijo: "Por Aquel en Cuyas manos está mi alma, ningún siervo completará su fe hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo".
El musulmán es atento incluso a que su vecino puede ser afectado por el olor agradable a comida que proveniente de su casa, y que puede provocarle hambre, especialmente si sus vecinos son pobres o no tienen para satisfacer sus necesidades. Puede haber niños pequeños o huérfanos entre ellos. El musulmán correcto siempre está alerta a la responsabilidad social que el Profeta r infundió en los musulmanes cuando le dijo a Abû Dharr:
"¡Abû Dharr! Si cocinas alguna comida, hazla con mucho caldo, y compártela con tu vecino". Transmitido por Muslim


Según otro informe dijo: "Si cocinas algún caldo, agrégale más agua, piensa en las familias que viven en tu barrio y envíales algo". Transmitido por Muslim


La conciencia del musulmán le impide ignorar la pobreza de sus vecinos y las dificultades que puedan atravesar mientras él vive con facilidad y plenitud. ¿Cómo podría ignorar la situación de su vecino sabiendo lo que ha dicho el Profeta r al respecto?


"No cree en mí quien come hasta saciarse mientras su vecino tiene hambre, siempre que sepa de ello". Transmitido por At-Tabarâni y Al-Bazzâr con un Isnâd hasan
"No es creyente aquel que come hasta saciarse mientras su vecino pasa hambre". Transmitido por At-Tabarâni y Abû Ia‘la.


Como autocrítica, los musulmanes debemos saber que tenemos responsabilidad tanto individual como colectiva en la miseria que ha afligido a la humanidad a lo largo de la historia. Debido a nuestra falta de aplicación de los verdaderos principios islámicos existe pobreza, explotación, hambre y carencia en el mundo.


Al mismo tiempo que la humanidad ha conquistado el espacio y puso al hombre en la luna entre otros asuntos superfluos, existen en la actualidad 854 millones de personas en el mundo que pasan hambre o están subalimentados. Cada día 16.000 niños mueren en el mundo por algo relacionado a la falta de una correcta nutrición. Eso significa un niño cada 5 segundos, subhanallah! ¿Acaso creemos que por ser musulmanes y dar de desayunar a los ayunantes pobres en Ramadán no seremos preguntados por Alá el Día del Juicio por el hambre que hay en el mundo?


Cierta vez leí sobre la historia de una mujer europea que se había ofrecido para trabajar como enfermera en alguna región de África donde la desnutrición es corriente y crónica. Ella casi enloquece cuando tuvo que presenciar una lucha sangrienta entre algunos niños que debido al hambre disputaban salvajemente por un pedazo de pan. La lucha no se detuvo hasta que un niño sacó el ojo del otro. Ninguno de esos niños superaba los 8 años. El hambre y la desnutrición han causado que muchísimos de estos niños parezcan esqueléticos, enfermen con mucha facilidad y muchos estén al borde de la muerte cada día.


Al mismo tiempo que esto pasa en África, Asia y América Latina, vemos como las naciones ricas que constituyen sólo el 20% de la población mundial poseen el 80% de la riqueza y los recursos mundiales, realizando actos inmorales para mantener estos estándares. Sólo por citar algunos ejemplos, la Comunidad Europea gasta millones para destruir un superávit de alimentos que pueda bajar el precio de los alimentos. Norte América subsidia a sus productores agropecuarios con millones de dólares anualmente para que no cultiven y mantener altos los precios en los mercados mundiales. Todo esto cuando miles o quizá millones de personas mueren de hambre o tienen un altísimo grado de desnutrición en África, Asia y América latina.


La enseñanza humanitaria del Islam no permite siquiera que un pobre pueda sufrir debido al olor agradable proveniente de lo que está cocinando su vecino, mientras que el materialismo de algunas naciones amenaza a millones de personas que están al borde de morir por desnutrición, sólo para mantener alto el precio de sus productos.


Qué enorme responsabilidad cabe a los musulmanes de llevar la antorcha encendida de un árbol bendito, que no es de Occidente ni de oriente, que puede iluminar la oscuridad del paganismo materialista actual, para llenar de luz los corazones y las mentes, restaurar la guía, y brindar una alternativa de seguridad y prosperidad al mundo.


El musulmán que entiende las enseñanzas de su religión se apresura para tratar a su vecino de la mejor manera. Nada es insignificante cuando se trata de honrar al vecino, como pueden pensar equivocadamente algunas personas. Alguien podría considerar que algo es demasiado pequeño para regalar, y por eso se prohíben de hacerlo, privándose a sí mismos y sus prójimos de mucha bondad. El Profeta r en cierta ocasión se dirigió a las mujeres corrigiendo este mal entendido:
"¡Musulmanas! No consideren ningún regalo como insignificante para dar a un vecino. Den de comer aunque sea una pata de oveja". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim


La pata de oveja es algo de poco valor, pero es mejor que nada, y ninguna mujer debe sentirse avergonzada por dar un regalo de poco valor a un vecino.

Allah dice:
{Quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que fuere, verá su recompensa.} [99:7]
El Profeta r dijo: "Protéjanse del Fuego aunque sea dando un dátil como caridad". Transmitido por Al-Bujâri


Pero también puede tomarse este Hadîz en términos generales para significar que el destinatario no debe menospreciar cuando le es dado un regalo por insignificante que sea. El significado del Hadîz sería entonces: Nadie debería despreciar un regalo ofrecido por su vecina, aunque sea tan solo la pata de una oveja. Más bien, debe agradecerle, porque la gratitud genera lazos de amistad entre los vecinos, y anima al apoyo mutuo y a la solidaridad. Agradecer los favores es un rasgo característico del Islam.

El Profeta r enseñó:
"Quien no le agradece a las personas no Le agradece a Alá". Transmitido por Al-Bujâri en Al-Adab Al-Mufrad


- Ser generoso con todos los vecinos
El musulmán correcto no restringe su buen trato a los vecinos que tienen algún lazo de parentesco o que son musulmanes, sino que también extiende su generosidad a los vecinos que no son musulmanes, para que la convivencia pacífica que pregona el Islam pueda ser comprendida. El Sahâba ‘Abdullah Ibn ‘Amr había sacrificado una oveja y le preguntó a su sirviente: ¿Le has enviado un poco de carne a nuestro vecino judío? Yo escuché al Profeta r decir: "El Ángel Gabriel insistió tanto con el buen trato a los vecinos que pensé que los incluiría como herederos". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim


Este Hadîz nos indica que los Sahâba no diferenciaban entre el vecino musulmán y el no musulmán a la hora de ser generoso y solidario. La Gente del Libro (judíos y cristianos) que han vivido en los países Islámicos durante siglos saben que su honor, sus riquezas y sus creencias están seguras, ya que han disfrutado las buenas relaciones del vecino, el buen trato y la libertad de culto desde siempre. Evidencia de esto es la existencia de antiguas iglesias y sinagogas a lo largo del mundo islámico.


El Islam pregona el bienestar de los vecinos judíos y cristianos de acuerdo con las enseñanzas del Corán:
{Allah no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Alá ama a los justos.} [60:8]


- La prioridad es del vecino cuya casa se encuentra más próxima
El musulmán correcto no se olvida del sistema preciso que estableció el Islam cuando prescribió el buen trato a los vecinos. El Islam le dio prioridad al vecino cuya casa está más cercana, luego a la que le sigue en proximidad, y así sucesivamente. Esto tiene en cuenta la proximidad de los vecinos cuyas casas están cerca entre sí, los problemas que puedan surgir entre ellos y la importancia de mantener la amistad y la armonía.


‘Â'ishah t dijo: ¡Mensajero de Allah! Tengo dos vecinos ¿A cuál debo enviar un regalo? Le respondió: "Al que la puerta de su casa esté más cercana a la tuya".

Transmitido por Al-Bujâri en Al-Adab Al-Mufrad


Los Sahâbah eran muy conscientes de la enseñanza islámica respecto al buen trato de los vecinos, y priorizaban la generosidad con los vecinos cuyas casas estaban más cercanas. Al respecto, Abû Hurairah t dijo: “No se comienza con el vecino cuya casa está alejada, sino con el más cercano”. Transmitido por Al-Bujâri en Al-Adab Al-Mufrad
Este sistema de prioridad en el buen trato no significa que el musulmán debe ignorar al vecino que está lejos de su casa. Se considera que todos alrededor de la casa son vecinos y gozan de los derechos del vecino. Este sistema es meramente una cuestión de organización, ya que el Profeta r nos exhortó a cuidar del vecino más cercano porque es con quien normalmente hay más contacto e interacción.
- El musulmán es el mejor vecino
La generosidad con los vecinos está profundamente arraigada en la conciencia del musulmán y es uno de sus rasgos más característicos. El musulmán correcto que ha crecido bajo las enseñanzas del Islam no puede sino ser el mejor de los compañeros y el mejor de los vecinos. Dijo el Profeta r:
"Ante Alá, el mejor de los compañeros es aquel que mejor trata a sus compañeros. Ante Alá, el mejor vecino es el que mejor trata a sus vecinos". Transmitido por At-Tirmidhi con un Isnâd Sahîh
Para el Islam un buen vecino es aquel cuya presencia es una fuente de contención, seguridad, ayuda y alegría. El Profeta r honró al buen vecino describiéndolo como uno de los pilares de la felicidad en la vida del musulmán:
"Entre los motivos de felicidad para un musulmán en esta vida se encuentran tener un buen vecino, una casa espaciosa y un buen corcel". Transmitido por Ahmad y Al-Hâkim con un Isnâd Sahîh
Los Salaf apreciaban tanto tener un buen vecino que lo consideraban una bendición de Alá. Una de las historias que reflejan este concepto es la del vecino de sa‘îd Ibn Al-‘Âs, que quería vender su casa por cien mil dinares, y decía: Este es el precio de la casa, pero no sé cuál es el precio de tener a Sa‘îd como vecino. Cuando Sa‘îd se enteró de lo que decía, envió la suma de dinero por la casa y le pidió a su vecino que se quedara en ella.


Un buen vecino es una albricia del Paraíso, pero un mal vecino, es un tormento del Infierno. Tener un mal vecino es algo que desagrada al musulmán sensible, y no puede pensar en eso sin estremecerse y preocuparse.


El mal vecino es una persona que está privada de la bendición de la fe, que es la gracia más grande que el Creador ha concedido a los seres humanos. El Profeta r describió de una manera elocuente la pérdida de esta bendición cuando dijo: "¡No es un creyente! ¡No es un creyente! ¡No es un creyente!". Le preguntaron: ¿A quién te refieres Mensajero de Alá? Respondió: "A quien perjudica a su vecino". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim

En un Hadîz registrado por Muslim, dijo r:
"No entrará al Paraíso quien sea malvado con su vecino".
Qué enorme debe ser el pecado del mal vecino, ya que su comportamiento lo está privando de las bendiciones de la fe y le impide la entrada al Paraíso.


El musulmán correcto escucha estas enseñanzas con una mente abierta y hace autocrítica. Por eso evitará discutir o pelearse con alguno de sus vecinos, porque eso significaría destruir su fe y toda esperanza de éxito en la otra vida. Ésta sería la pérdida más grande, y el sólo hecho de pensarlo hace temblar al musulmán conciente.


- Las buenas acciones del mal vecino no son aceptadas
No nos debería sorprender que las buenas acciones del mal vecino no sean aceptadas. Según numerosos Hadices las buenas obras no serán de ninguna utilidad mientras se continúe maltratando al vecino, porque en el Islam las buenas acciones están siempre basadas en la fe, y como señalamos en el Hadîz anterior el mal vecino destruye su fe, y como consecuencia sus buenas acciones no son aceptadas.


Le fue dicho al Profeta r: ¡Mensajero de Allah! Tal mujer se pasa las noches rezando, ayuna durante el día y también da caridad, pero ofende a sus vecinos con su maledicencia. Entonces el Profeta r dijo: "Sus buenas acciones no le serán de ninguna utilidad, ella estará entre los moradores del Infierno". Alguien dijo: Fulana reza solamente las oraciones obligatorias, da caridad, pero no ofende a nadie.

Entonces el Profeta r acotó: "Ella estará entre los moradores del Paraíso".

Transmitido por Al-Bujâri en Al-Adab Al-Mufrad


El mal vecino es una de los tres peores clases de persona, según lo definió el Profeta r:
"Tres son las peores clases de personas: El gobernante que cuando haces el bien no lo reconoce y cuando te equivocas no perdona; el mal vecino que si ve algo bueno de ti lo oculta y si ve algo malo de ti lo difunde; y el cónyuge que cuando estás presente te fastidia y si te marchas te traiciona". Transmitido por At-Tabarâni.


El musulmán inteligente tiene un claro concepto del mal vecino, por las descripciones del Profeta r, y por eso se abstiene de ser así tanto como mantiene distancia de una persona con tales características.


- El musulmán correcto evita perjudicar a su vecino
El musulmán correcto es muy cuidadoso y evita cometer pecados en detrimento de su vecino, porque un pecado contra un vecino es peor que otros pecados. Como ejemplo de esta regla, podemos citar cuando el Profeta r preguntó a sus Compañeros sobre el adulterio y ellos respondieron: Es Harâm; Alá y Su Mensajero lo han prohibido. Entonces él les dijo: "El pecado de un hombre que ha cometido adulterio con diez mujeres es menor que el de aquel que lo ha hecho con la esposa de su vecino". Luego les preguntó sobre robar, y ellos respondieron: Es Harâm; Alá y Su Mensajero lo han prohibido. Entonces les dijo: "El pecado de un hombre que ha robado diez casas es menor que el que roba en la casa de su vecino". Transmitido por el Imâm Ahmad en Al-Musnad.


- Proteger el honor del vecino
El Islam estimula a los musulmanes a esta noble actitud en muchos textos acerca del buen trato al vecino. El musulmán protege el honor de su vecino, oculta sus faltas, lo ayuda cuando está necesitado, recata la mirada, evita todo lo que pueda perjudicarlo y no incurre en alguna acción que pueda ser sospechosa o malinterpretada. No es ninguna sorpresa entonces, que el musulmán correcto sea el mejor vecino que cualquier persona quisiera tener.
El musulmán que es sensible y consciente de las enseñanzas de su religión respecto al buen trato con los vecinos será muy cauto y evitará cualquier disputa que pueda surgir entre él y su vecino, debido a la advertencia del Profeta r:
"Los primeros en enfrentarse (para saldar daños y perjuicios) el Día de Juicio serán los vecinos". Transmitido por Ahmad y At-Tabarâni con un Isnâd Hasan


- No se niega a beneficiar a su vecino
El verdadero musulmán no ahorra ningún esfuerzo para ayudar a su vecino con amabilidad y generosidad. Es cuidadoso en cumplir su deber, para no ser como dijo el Profeta r respecto al vecino descuidado:
"Cuántas personas se agarrarán de sus vecinos el Día del Juicio, y dirán: ¡Señor mío! Él me cerró la puerta en la cara y me negó un trato amable y solidario". Transmitido por Al-Bujâri en Al-Adab Al-Mufrad


Según el Islam, los musulmanes deben ser como una fuerte construcción. Cada ladrillo debe ser legítimo, y estar fuertemente ligado con los otros para hacer que la pared sea fuerte y resistente. De lo contrario será débil y colapsará. Así, el Islam construye esta pared con fuertes lazos espirituales, conservando su integridad y fuerza, para que no se resquebraje ante cualquier adversidad.


El Profeta r dio a los musulmanes una metáfora maravillosa sobre la solidaridad y el apoyo mutuo en la sociedad:
"Los creyentes son como una pared cuyos ladrillos encajan firmemente; cada uno se apoya en el otro". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim
"Los creyentes en su amistad, misericordia y afecto, son como un solo cuerpo; cualquier parte de él que sufra una dolencia repercutirá en el resto del cuerpo con dolor y fiebre". Transmitido por Al-Bujâri y Muslim


Si una religión pone tanto énfasis en la solidaridad de sus seguidores, es natural que esto fortalezca los vínculos entre los vecinos creando una sólida amistad, y generando compasión, solidaridad y buen trato entre ellos.


- Soportar los errores y el mal trato del vecino
El musulmán guiado por la luz del Islam es paciente con su vecino y no se enfada ni es rencoroso si su vecino comete un error o alguna negligencia. Es tolerante y comprensivo, esperando así obtener una recompensa de Alá y alcanzar Su amor y complacencia.


Cierta vez, cuando Mutarrif Ibn ‘Abdullah encontró a Abû Dharr, le dijo: ¡Abû Dharr! Oí hablar de lo que has dicho y quería encontrarme contigo para preguntarte. Oí que has dicho que el Profeta r dijo: "Alá ama a tres personas y odia a tres".

¿Quiénes son los tres amados por Alá?

Abû Dharr -citando lo dicho por el Profeta r- dijo: "Un hombre que lucha por la causa de Alá con perseverancia y anhelando Su recompensa, y lo hace hasta morir, esto lo encontrarás en el Libro de Alá".

Entonces recitó: {Ciertamente Alá ama a quienes combaten en filas por Su causa, como si fueran una edificación sólida.} [61:4] Mutarrif preguntó: ¿Luego quién? Dijo: "Un hombre que tiene un mal vecino que lo molesta y fastidia pero él le tiene paciencia, y lo tolera hasta que Alá arregla el asunto durante su vida o con la muerte de alguno de los dos...".

Transmitido por Ahmad y At Tabarâni con un Isnâd Sahîh


- No paga con la misma moneda
Una de las enseñanzas de esta religión, tal como el Profeta r explicó, es no devolver al vecino el mal que nos hizo, sino que lo correcto es ser paciente, tanto como se pueda, esperando que abandone su mal comportamiento cuando vea que su vecino no le responde con la misma moneda, sino que por el contrario es amable con él. Ésta es una de las actitudes más nobles y una forma muy efectiva de producir una influencia positiva en los malos hábitos que tienen algunas personas.


Muhammad Ibn ‘Abdullah Ibn Sallâm t le dijo al Profeta r: Mi vecino me molesta. Pero él le dijo: "Ten paciencia". Al tiempo regresó por segunda vez y le dijo: Mi vecino me molesta. Pero el Profeta r nuevamente le dijo: "Ten paciencia". Luego regresó por tercera vez y dijo: Mi vecino me molesta.

Entonces el Profeta r le dijo: "Regresa y pon todas tus cosas en la calle. Si alguien te pregunta, dile: Mi vecino vive perturbándome. Así él será culpado. Quien crea en Alá y en el Día del Juicio Final que honre a su vecino".

Ver Haiâh As-Sahâbah, 3/50


lunes, 14 de junio de 2010

Como un extranjero




Ibn 'Ummar (Ra), relató que el Mensajero de Alláh (s.a.s.), le cogió por el hombro y le dijo:
«Se en esta vida como si fueras un extranjero o como alguien que va de paso.»

Ibn 'Ummar (Ra) , dijo:
«Si te llega la noche, no esperes que te llegue la mañana. Y si te llega la mañana no esperes que te llegue la noche. Reserva de tu salud para cuando estés enfermo, reserva tu vida para cuando estés muerto.»

Bukhari

domingo, 13 de junio de 2010

Este mundo es como una sombra...







"Este mundo es como una sombra, corre detrás de él y nunca podrás alcanzarlo,
dale la espalda y no tendrá más remedio que seguirte".
[Ibn al-Qayyim]

viernes, 11 de junio de 2010

Du'a contra la angustia




Suplica transmitida por el mensajero de Allah, que Allah le conceda su paz y gracia.


Relató Abdullah Ibn Mas´ud, que Allah este complacido con él:
Dijo el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz:


“ A nadie le aflige la angustia o la tristeza y entonces dice:


!Oh Allah!, yo soy Tu siervo, hijo de un siervo Tuyo y de una sierva Tuya,

mi flequillo lo tienes en Tu mano, lo que Tu has decretado para mí ya se ha cumplido,

y Tu decreto es justo.

Te pido por cada nombre que Te pertenece, por el cual Tú te has hecho nombrar a Ti mismo

o que Tú has enseñado a alguna de Tus criaturas,

o has revelado en Tú Libro o elegiste guardártelo en el conocimiento del No-visto

que Tú tienes junto a Ti,

que hagas del Noble Coran el reverdecer de mi corazón y la luz de mi pecho,

la cura de mi tristeza y la partida de mi angustia


sin que Allah le haga apartarse de él la angustia y la tristeza

y cambiándolas en su lugar por dicha interna.”


Dijeron: Mensajero de Allah ¿No deberíamos aprenderlo?.

Dijo: “Por supuesto, que quien lo haya escuchado debe aprenderlo”.



mezquitadegranada.com

jueves, 10 de junio de 2010

El Corán es nuestra Vida

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En el Corán, es Dios mismo quien responde a todas las preguntas que una persona necesita le sean respondidas a lo largo de su vida y proporciona las soluciones más perfectas y racionales a todos los problemas que le surjan.

Como Dios dice en la segunda aleya del sura La vaca: "Esta escritura divina – sin lugar a duda- es una guía para quienes son conscientes de Dios."

Otra aleya también demuestra que nuestro Señor lo ha explicado todo en el Corán:
"Sin duda, en las historias de estos hombres hay una lección para los dotados de perspicacia. No es un relato que se ha urdido sino la confirmación de lo que está escrito, el detalle de toda cosa y una dirección y misericordia para las gentes que creen". (Coran 12: 111)
… hemos hecho descender sobre ti esta escritura divina, gradualmente, como aclaración de todas las cosas, y como guía, misericordia y buena nueva para todos los que se han sometido a Dios. (Sura La abeja 16: 89)

Una persona que tiene fe organiza toda su vida según el Corán y se esfuerza en aplicar cuidadosamente todos los días lo que ha leído y aprendido en sus aleyas. En todo lo que hace, desde el momento en que se levanta por la mañana hasta que se duerme por la noche, está resuelto a pensar, hablar y actuar conforme a las enseñanzas del Corán. Dios muestra en el Corán que esta dedicación preside la vida entera de un creyente.

"Di: Ciertamente, mi oración, [todos] mis actos de adoración, mi vida y mi muerte son [sólo] para Dios, el Sustentador de todos los mundos.”

(Sura El ganado 6: 162)

24 Horas en la vida de un musulmán

Harun Yahya

miércoles, 9 de junio de 2010

Elije tu recompensa

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"Quien quiera la recompensa que ofrece esta vida se la daremos en parte, y quien quiera la recompensa de la Última se la daremos.
Y recompensaremos a los agradecidos".

Coran 3, 145

martes, 8 de junio de 2010

Un pecado te lleva al Paraíso…

Ibn al-Qayyim (rahimahullah) dijo:


El pecado puede ser más beneficioso para una persona, si la lleva a arrepentirse, que llevar a cabo muchos actos de adoración.

Este es el significado de las palabras de uno de los salaf cuando dice:


“La persona puede cometer un pecado y entrar por ello en el Paraíso, y puede realizar una buena obra y entrar por ella en el infierno”.
Respondieron: “¿Cómo puede ser así?
Y él respondió: La persona comete un pecado y piensa en lo que ha hecho, y recuerda constantemente el pecado que ha cometido, y se avergüenza, se arrepiente y busca el perdón y esta es la causa de su salvación.
La persona puede también llevar a cabo una buena obra y piensa en lo que ha hecho y recuerda constantemente ese bien que ha hecho y se llena de admiración y orgullo hacia sí misma, y esta es la causa de su perdición.


Así el hecho de haber pecado es lo que conduce a la persona a realizar más actos de adoración y más buenas acciones con el propósito de cambiar de actitud porque teme Allah y se siente humillada ante El. Baja su cabeza y llora arrepentida buscando el perdón de su Señor. Todo esto es mejor para una persona que un acto de adoración que la lleva a sentirse orgullosa de sí misma y a ostentar lo que ha hecho delante de los demás.

Sin duda aquel que ha cometido un pecado es mejor ante Allah que aquel que se admira a sí mismo por lo que ha hecho y desprecia a los demás, y piensa que está haciendo un favor a Allah. Y aunque sus palabras expresen lo contrario, Allah es testigo de lo que hay en su corazón. Esta persona en el fondo busca sólo el reconocimiento de los demás.

-Madarij as-Salikeen

lunes, 7 de junio de 2010

Obediencia




"Quien obedezca a Allah y al Mensajero, ésos estarán junto a los que Allah ha favorecido: los profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio y los justos. ¡Y qué excelentes compañeros! "


Coran 4, 69

domingo, 6 de junio de 2010

Son tres días

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La vida de este mundo consiste en tres días:
Ayer, que ya se fue con todo lo que hicimos
Mañana, que no sabemos si llegará
Hoy, que está aqui para tí, asi que haz todo lo que debas hacer

[Hasan Al-Basri]

viernes, 4 de junio de 2010

Du'a por la mezquita

Si hacemos du’a (suplica) por la mezquita recibiremos la recompensa de todas las actividades que tienen lugar en esa mezquita.
Hacer du’a no cuesta nada y se necesitan solo algunos minutos.
Hagamos du’a diciendo: “Oh Allah concede tus bendiciones a esta mezquita y hazla progresar”.

Muhammad Bashir



Amar y seguir al Profeta (sas)

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El amor hacia el Mensajero de Allah, y hacia los demas Profetas, ángeles y seguidores virtuosos y hacia aquellos que Le obedecen forma parte del amor hacia Allah.

El Profeta dijo:
“Amad Allah por los favores que os concede, y amadme a mí por amor a Allah,
y amad a la gente de mi casa por amor a mí”.

Allah Ta’ala dice:
“Amo a aquellos que se aman por mi causa, que se reunen por mi causa, que se visitan por mi causa, y que dan de lo que tienen por mi causa”,

El amor sincero se demuestra, y la mejor manera de hacerlo es seguir de la mejor forma al Mensajero de Allah en su comportamiento, acciones y cualidades.

Allah Ta’ala dice:
“Di: Si amáis a Allah, seguidme, que Allah os amará y perdonará vuestras faltas.
Allah es Perdonador y Compasivo”.

Seguiremos al Profeta (sas) en proporción del amor que sintamos por Allah.
Si el amor que sentimos es grande entonces nuestro seguimiento será grande.
Al contrario si el amor es poco nuestro seguimiento será escaso.

jueves, 3 de junio de 2010

El rango de una persona que se arrepiente ante Allah





Bakr ibn Abdullah al-Muzani nos narra esta historia:Había una vez un carnicero que se enamoró de la hija de sus vecinos. Un día sus padres la mandaron a hacer un recado a un pueblo cercano. Viendo que la joven iba sola el carnicero la siguió hasta que llegó a un paraje solitario y alli la abordó. Cuando trató de seducirla la joven exclamó:
“No lo hagas, en verdad yo te amo incluso mas lo que tú me amas, pero teme Allah”. Cuando el carnicero oyó estas palabras se quedó petrificado y exclamó avergonzado:
“Tu temes Allah mientras que yo no”.
Y dejándola sola, se alejó, arrepentido de sus intenciones.

Mientras regresaba a su casa sintió una gran sed. Al poco rato se cruzó con un Profeta, de los Profetas de los Hijos de Israel. Viendo la expresión del rostro del carnicero, el Profeta le preguntó, “¿Qué te ocurre?”

“Tengo una sed terrible”, respondió el carnicero.
“Supliquemos a Allah que nos envíe la lluvia”.
“No he hecho ninguna buena acción que merezca que mi súplica sea respondida”, respondió el carnicero
“Entonces seré yo el que invoque Allah mientras tú dices, Amin, después de cada invocación”.

Entonces el Profeta comenzó a invocar Allah, y el carnicero respondía Amin después de cada una de las invocaciones.


De repente apareció una nube y la lluvia descendió sobre la ciudad vecina aproximándose después a los dos hombres. Y allí donde el carnicero iba la nube lo seguía a él en vez de seguir al Profeta.

“Dices que no has hecho nada bueno”, le dijo el Profeta,”y aún así a pesar de que he sido yo el que ha suplicado mientras tú respondías Amin, la nube cubrió la ciudad y ahora te sigue a tí.
Cuéntame, ¿cuál es tu historia?”

El carnicero le contó lo que le había sucedido con la hija de sus vecinos.

“Aquel que se arrepiente ante a Allah goza de un rango que ninguna otra persona puede conseguir”, respondió el Profeta.


Fuente: "Historias de Arrepentimiento”



miércoles, 2 de junio de 2010

Como si estuviéramos alli





Una visita a nuestros Santos Lugares, que te hace sentir como si estuvieras alli...